Marzo: mes del Buen Gobierno en EXECyL
Finalizamos el mes del Buen Gobierno de la iniciativa de los meses temáticos de EXECyL con las reflexiones de nuestro amigo y colaborador habitual de nuestro blog, Pedro Pisonero, director general de Iberaval SGR.
A continuación nos explica cómo el «hacer las cosas bien» se está convirtiendo en una necesidad para todas las compañías, sean del sector que sean y tengan el tamaño que tengan. Considera que un buen gobierno lleva ligada una buena supervisión y para ello apuesta por la creación de comisiones específicas de seguimiento y por la transparencia.
¡Vamos a por ello!
La mejor Iberaval posible
Los estándares de buen gobierno se están implantando a nivel mundial en los países más desarrollados, por supuesto en la Europa de la Unión. De hecho, en el ámbito financiero se maneja uno concreto, el derivado de la convención de Basilea II, en el que se apuntaba a la necesidad de disponer de un Comité de Auditoría compuesto por personal de la junta directiva bajo un reglamento especial que permitiera analizar riesgos, inconsistencias o errores financieros. Pero, sobre todo, que permitiera incidir en un control que, hasta entonces, no era generalizado, ni mucho menos, en el sector.
España está avanzando mucho en este ámbito, al menos las entidades financieras que conozco. Sigue ese planteamiento y, aunque inicialmente se pueda considerar un enorme esfuerzo -que lo es- adaptarse a las políticas de este tipo, no sólo en lo que atañe a la legislación, la sociedad debe cambiar el chip y empezar a tener confianza en las empresas y, por tanto, en su buen gobierno.
Sin empresas no hay empleo. No deberíamos olvidar esto. Y no hablo sólo de multinacionales. Me refiero, en concreto, a una frutería, un restaurante, una casa rural…
En el caso de Iberaval, en los últimos años, hemos transitado la senda de la transparencia y el buen gobierno. Por imposición del regulador en ocasiones, pero sobre todo por convicción. Y seguiremos profundizando en ella. ¿Por qué? Porque esos estándares de los que hablaba al principio, en una sociedad de garantía como la nuestra, los consideramos obligados.
Pero, profundicemos en Basilea II: en los últimos años se han desplegado comisiones específicas en los consejos de administración. Es fundamental que existan. En particular, para salvaguardar aspectos como los reputacionales, pero también porque en los órganos decisorios hay que acotar un segmento de asuntos relevantes de la empresa que deben estar absolutamente localizados y controlados. Es por ello, como digo, que hay que disponer de comisiones específicas de seguimiento de asuntos de relevancia para las compañías. Es nuestra responsabilidad como gestores.
Por otra parte, creo que se han ido dando pasos en lo que se refiere a la incorporación de mujeres a la empresa y, por tanto, a los puestos directivos. Si bien, no digo nada nuevo cuando aseguro que aún queda mucho camino por recorrer.

Transparencia en Iberaval
En una actividad como la financiera es fundamental tener especialmente presente la transparencia. La sociedad no sólo quiere conocer resultados y facturación, sino aquellos procesos por los cuales se llega a los números. Por cierto, sean positivos o negativos. Pero también es importante ser conscientes, desde dentro, de la responsabilidad que la empresa tiene para con su entorno social.
Iberaval acaba de presentar esos datos de actividad al referidos a 2018. En ese ejercicio hemos logrado algo por lo que veníamos trabajando desde hace mucho tiempo: nos hemos convertido en la sociedad de garantía española que más préstamos ha facilitado en ese año natural. Cerca de 300 millones de euros en 4.219 operaciones.
Es, sin duda, un éxito de la compañía, de sus 80 empleados, pero también de sus socios. Sí, porque, como dice siempre nuestro presidente, José Rolando Álvarez, Iberaval es de sus socios. Nada menos que 27.300 al cierre de 2018.
Y a todos ellos, como a nosotros, nos interesa contar con la mejor Iberaval posible.
