Iberaval, patrono de EXECyL, ha cerrado los nueve primeros meses de 2026 con un volumen de financiación facilitado a las empresas de 552 millones de euros, un registro que consolida a la entidad como un estabilizador clave de la economía real. Esta inyección de liquidez se ha articulado a través de 3.900 operaciones, generando un importe medio por expediente de 141.500 euros -a devolver en 68 meses- y permitiendo sostener, de manera directa, 287.533 empleos.
En cuanto al destino de los fondos, se constata que la tesorería del día a día sigue marcando el pulso económico. Los préstamos para circulante acaparan el 61 por ciento del total financiado, lo que hace que a los proyectos de inversión pura se dirija el 39 por ciento restante. Esta dinámica prolonga la tendencia observada en la primera mitad del año.
«No hablamos de meras cifras en un balance contable, sino del pulso real de la economía -asegura el presidente de Iberaval, César Pontvianne-, y convierte a nuestra entidad en un auténtico cortafuegos frente a la incertidumbre financiera del día a día».
Con respecto a la radiografía sectorial muestra a un sector Comercio como líder absoluto en volumen de capital captado (135,4 millones de euros en 836 iniciativas). Le siguen los Servicios (135 millones en 1.132 operaciones) y una Industria que mantiene un peso específico decisivo, atrayendo más de 120,8 millones de euros en menos de medio millar de expedientes (483).
Todo este ecosistema financiero ha comenzado a virar hacia la digitalización: el canal «online» ha canalizado ya más de 35 millones de euros en 160 operaciones, con un importe medio de casi 220.000 euros, rompiendo el falso mito de que las plataformas web empresariales sólo operan con microcréditos.
Impulso al talento emergente… y al consolidado
En el desglose pormenorizado de la actividad, destaca la fuerte apuesta por el talento emprendedor. Lejos de la percepción tradicional de que el crédito corporativo exige historiales crediticios de varias décadas, Iberaval ha destinado 98 millones de euros a respaldar a compañías con tres años o menos de vida.
Este capital se ha distribuido en 648 operaciones, lo que convierte a la entidad en un dinamizador fundamental de «startups, permitiendo que iniciativas empresariales incipientes puedan acceder al mercado en condiciones competitivas.
De forma paralela, el escudo de la sociedad de garantía protege el legado industrial y comercial. Los datos revelan que se han aprobado 31 operaciones, por un volumen superior a los 8,4 millones de euros, destinados de manera específica a empresas con más de medio siglo de antigüedad.
El paradigma de este amparo a la historia corporativa es una bodega radicada en Valladolid, fundada en el año 1935, que ha recurrido a la entidad para formalizar una nueva operación. Esto le garantiza capacidad operativa integral noventa años después de su constitución.
Rozando los 43.000 socios
La base social de Iberaval superó al cierre de septiembre los 42.981 socios, frente a los 40.013 contabilizados un año antes.
El crecimiento orgánico en ese apartado se situó en el 4,2 por ciento y supone la incorporación de alrededor de 2.900 asociados en total durante los últimos doce meses -1.220 de la absorción de la cántabra Sogarca-.
La práctica totalidad son socios partícipes, principalmente pymes, autónomos y emprendedores que acceden a financiación respaldada por Iberaval.
A ellos se suman los socios protectores –156 ya-, entre los que figuran administraciones públicas, organizaciones empresariales, entidades financieras y otras instituciones relacionadas con el desarrollo económico.
También se reforzó la estructura financiera de la sociedad. El capital suscrito alcanzó los 138,3 millones de euros, frente a los 117 millones registrados en septiembre de 2025. En una sociedad de garantía, los recursos propios constituyen un indicador de solvencia y determinan su potencial para movilizar financiación bancaria en favor del tejido empresarial.
Desde EXECyL celebramos este hito de Iberaval, no solo por el volumen de la cifra, sino por lo que representa: la colaboración y el apoyo mutuo como motores de la economía.
