Para que una empresa perdure durante más de 130 años, la capacidad de adaptación al mercado resulta clave. Éste es el caso de Galletas Gullón, que nació en Aguilar de Campoo (Palencia) en 1892 y ha sabido evolucionar generación tras generación hasta consolidarse como una de las compañías familiares más relevantes del sector alimentario español.
Su trayectoria ha estado marcada por la innovación, con hitos tan significativos como la creación en los años 80 de la primera galleta integral de España, que sentó las bases del actual segmento de galleta saludable, uno de los pilares estratégicos de la compañía.
Reinversión de beneficios

“Nuestro posicionamiento como referente en el sector responde a una combinación de factores que se han mantenido de forma coherente a lo largo del tiempo. La apuesta constante por la innovación, especialmente en el ámbito de la alimentación saludable, ha sido determinante, al igual que la política de reinversión de beneficios, que ha permitido fortalecer la compañía desde el punto de vista financiero”, detalla Lourdes Gullón Rodríguez, que preside la compañía desde 2019, tras tomar el relevo a su madre María Teresa Rodríguez, actual presidenta de Honor.
“A ello se suma nuestra vocación internacional, el compromiso con la calidad y la seguridad alimentaria y un fuerte arraigo territorial, que se traduce en la generación de empleo y desarrollo local”, añade la empresaria, que se refiere a la vinculación de la compañía con Aguilar de Campoo, donde se ubica su núcleo industrial con 2 grandes complejos de producción, las plantas Gullón y VIDA, que destacan por su elevado grado de automatización y sus dimensiones, que las sitúan entre las más avanzadas del sector en Europa.
Este compromiso con el territorio y el empleo permite comprender que para Gullón Rodríguez los momentos más complejos de su trayectoria empresarial hayan estado ligados a contextos de incertidumbre económica y a la necesidad de adaptarse a entornos cambiantes, situaciones que han exigido una gran capacidad de resiliencia y toma de decisiones. Por el contrario, sus mayores motivos de satisfacción están relacionados con el crecimiento sostenido de la compañía, la expansión internacional y, especialmente, su contribución al desarrollo económico y social del entorno mediante la creación de empleo.
Motor laboral en la comarca
En 2025, Galletas Gullón alcanzó una facturación superior a los 750 millones de euros, un 7,6% más que el año anterior, mientras que su plantilla creció por encima de los 2.300 puestos de trabajo, lo que convierte a esta empresa en un importante motor de empleo en la región y, sobre todo, en la comarca de la Montaña Palentina. De cara a 2030, la compañía se marca como horizonte alcanzar los 1.000 millones de facturación con 3.000 empleados, gracias a dos aspectos fundamentales de su gestión: la reinversión constante de los beneficios y la expansión internacional.
“La actividad internacional tiene un peso fundamental en el negocio”, subraya Juan Miguel Martínez Gabaldón, consejero delegado de Gullón, quien puntualiza que las exportaciones de la compañía representan, con más de 300 millones de euros, cerca del 45% de la facturación total, con presencia en 125 países. “Europa sigue siendo un mercado clave, aunque en los últimos años han ganado relevancia Oriente Medio, Asia-Pacífico, el norte de África y Latinoamérica, donde la demanda de productos saludables presenta un notable dinamismo”, aclara el ejecutivo de la galletera.
Nuevas líneas de producción
El enfoque estratégico de esta compañía familiar se apoya en un crecimiento sostenido basado en la reinversión de beneficios, lo que le permite fortalecer su capacidad productiva sin recurrir al endeudamiento. En este sentido, en 2026 sobresale la puesta en marcha de nuevas líneas de producción en la planta VIDA II, un proyecto que reforzará la capacidad industrial de la compañía. Esta iniciativa se complementa con inversiones destinadas a ampliar el área de logística y de almacenamiento, lo que consolida la base de crecimiento de la empresa y le permite responder a las demandas del mercado.
“El sector galletero está experimentando una importante transformación impulsada por unos consumidores cada vez más exigentes, que demandan productos más saludables, sostenibles y aptos para cualquier tipo de intolerancia. En este contexto, la capacidad de innovar y adaptarse a nuevas tendencias nutricionales resulta esencial, al igual que la eficiencia industrial y la internacionalización para competir en un entorno global”, comenta Martínez Gabaldón.
La despoblación condiciona el mercado
A su juicio, uno de los principales desafíos de Castilla y León desde la perspectiva empresarial es la captación y retención de talento, “especialmente en zonas rurales donde la despoblación condiciona el mercado laboral. Asimismo, resulta clave avanzar en la formación de perfiles cualificados que respondan a las necesidades de la industria y favorezcan su competitividad”. Frente a estos retos, para el consejero delegado de Galletas Gullón, la comunidad autónoma ofrece importantes fortalezas, como la disponibilidad de materias primas de calidad, un entorno industrial consolidado y costes competitivos. Además, el arraigo territorial y la colaboración con las administraciones contribuyen a generar un ecosistema favorable para el desarrollo empresarial.
“El modelo de gestión de Galletas Gullón se fundamenta en una visión a largo plazo propia de la empresa familiar, en la reinversión de beneficios como motor de crecimiento y en un firme compromiso con la innovación y la sostenibilidad. Todo ello se complementa con una clara apuesta por las personas, tanto en el desarrollo del talento interno como en su contribución al entorno social en el que opera”, resume la presidenta de esta empresa familiar centenaria.
Noticia publicada en la revista Castilla y León Económica.
