Apostar por el emprendimiento es una opción de vida para quien la lleva a cabo y un beneficio para la sociedad que la impulsa. Fomentar la regeneración del tejido empresarial de una región, generar crecimiento económico y empleo, acumular conocimiento, incrementar la productividad… son sólo algunos ejemplos que ilustran por qué apoyar el emprendimiento, tal y como hacemos desde EXECyL.
Para nosotros, apoyar el emprendimiento en Castilla y León es vital si queremos asegurar la Excelencia empresarial y la competitividad de nuestra Comunidad en el largo plazo. Y si además quienes optan por esta opción profesional lo hacen teniendo en cuenta el medio ambiente, mucho mejor.
Ésa fue la razón de que colaborásemos en la primera edición de Greenweekend (GW en adelante) celebrada en Castilla y León (Valladolid) organizada por Enviroo. Y hoy, os presentamos a su ganador, Alberto Romero.
Alberto presentó Cathycel: un proyecto de alto impacto en el medio ambiente, con fácil aplicación inmediata en la industria y cuya viabilidad quedó probada durante el fin de semana que duró el GW. Así lo valoramos nosotros como parte del jurado, y es la razón por la que os queremos hacer partícipes de la buena materia prima investigadora y emprendedora que sale de nuestras universidades.
Alberto Romero, es Ingeniero Químico e Investigador en la Universidad de Valladolid en el departamento de Ingeniería Química y se encuentra, actualmente, desarrollando su idea de negocio: un proyecto llamado Cathycel en el campo de las biorrefinerías con el cual pudo ganar la edición de Valladolid de GW 2017.
En las próximas líneas podremos conocer un poco más de su proyecto y su visión, no sin antes desearle de nuevo mucha suerte en su proyecto. ¡Enhorabuena!
Alberto, ¿qué es Cathycel y por qué apostar por este proyecto?
Cathycel es una novedosa idea de biorrefinería basada en el aprovechamiento o la valorización de la pulpa de la remolacha (un residuo de la industria azucarera) para la producción de un producto de alto valor añadido como es el sorbitol. Es un compuesto fundamental para la actividad diaria, presente en la industria cosmética, farmacéutica y alimentaria.
Es un proceso que se diferencia de lo actualmente se hace en la industria en que es medioambientalmente limpio, que consigue reducir los tiempos de reacción hasta 200 veces, y además permite la obtención de un sorbitol de elevada calidad (con un grado de pureza de entre el 97 al 100).
¿Y de dónde surgió este proyecto?
Es un proyecto que se creó hace unos 5 años fruto de la problemática derivada del agotamiento de los combustibles fósiles y del calentamiento global. En el departamento de ingeniería química de la Universidad de Valladolid empezamos a pensar en estas cuestiones para poder aportar soluciones y ése fue el germen de Cathycel.
Trabajamos sobre todo en la valorización de biomasa lignocelulósica para producir productos de alto valor añadido. Actualmente nos encontramos en un punto en el que estamos pasando de la ciencia básica que hacemos en el laboratorio, a tratar de validarla en el mundo real de la industria.
¿Por qué salir de la zona de confort del investigador (laboratorio) y apostar por el emprendimiento? ¿De dónde te viene esa motivación para empezar a emprender?
Principalmente de ver a otros compañeros del departamento en el que trabajo que estaban llevando sus experimentos de laboratorio a la vida real a través del desarrollo de sus modelos de negocio. Es bonito ver cómo los resultados de nuestros experimentos pueden aportar valor a la industria y llegar a transformarla.
Con esos ejemplos me planteé por qué no intentar desarrollar mi proyecto, validarlo con inversores, gente de la industria, y llegar a formar mi propia empresa. Y para eso, tenía que estar rodeado de otros emprendedores y dotarme de herramientas.
Fruto de esta situación, Alberto pasó a participar en YUZZ (un programa de emprendimiento financiado por el Banco Santander) con el que conseguir ese apoyo para el desarrollo de su idea de negocio. Y fue allí, precisamente, donde encontró la información sobre GW Valladolid.
¿Qué te llevó a participar en GW Valladolid?
Mi idea inicial era conocer a diferentes emprendedores y expertos en el tema del medio ambiente, ver cuáles eran sus ideas y apoyarles, en la medida de lo posible, en el desarrollo de las mismas. Pero es cierto que una vez allí me lancé y me planteé por qué no trabajar ese fin de semana mi propia idea.
¿Y qué tal la experiencia?
Al final fue muy provechoso y una oportunidad buenísima de poder validar las hipótesis con más incertidumbre y criticidad que tengo sobre el proyecto. Todo ello sin perjuicio de todo lo que aprendí de mis compañeros y de los expertos que nos apoyaron durante el fin de semana. El trabajo colaborativo siempre es muy enriquecedor. Ha sido una experiencia muy recomendable.
¿Por qué crees que Cathycel ganó GW Valladolid?
Pues eso nunca se sabe exactamente. Había un jurado muy numeroso con diferentes expertos y de perfiles y puntos de vista muy diversos. En mi humilde opinión, creo que Cathycel se diferenciaba del resto en que contaba con una carga tecnológica bastante fuerte y enfocada al sector industrial; es un proyecto con un impacto medioambiental bastante fuerte al conseguir incrementar el grado de calidad del sorbitol e intensificar su proceso de producción a través de un residuo; y quizás conseguimos transmitir cierta sensación de solidez y solvencia, que siempre es importante. Al fin y al cabo es un proyecto fruto de una trayectoria de investigación muy amplia de 5 años avalada por la Universidad de Valladolid y distintos centros de investigación en el extranjero.
¿En qué punto se encuentra Cathycel actualmente?
Ahora que todos los experimentos y etapas de laboratorio se han llevado a cabo satisfactoriamente, estamos desarrollando nuestro modelo de negocio. Estamos identificando incertidumbres y dificultades que nos podemos encontrar por el camino y las estamos validando con expertos. Gracias a GW Valladolid y a los premios obtenidos, los próximos pasos van a ser más sencillos y muy positivos para encontrar inversores y herramientas necesarias para montar nuestra empresa.
Según tu visión, ¿cuáles crees que son las tres principales características que ha de tener un emprendedor?
Desde mi punto de vista, creo que serían: creer en uno mismo, en lo que estás proponiendo y en tu idea para que inversores, clientes, o potenciales colaboradores también lo hagan; ser constante, porque es un camino largo y difícil; y pensar diferente para que tu producto o servicio también lo sea, y eso llame la atención del resto.
Como sabes, EXECyL pretende fomentar la Excelencia empresarial en nuestra Comunidad, pero cada uno, al final, acaba teniendo un concepto de Excelencia. ¿Nos podrías decir qué es para ti?
En muchos casos, cuando hablamos de Excelencia en la vida cotidiana, como a la hora de buscar un trabajo para el que tratan de encontrar alguien excelente en lo que hace, parece que se hace más hincapié en un número. Por ejemplo, en una nota de expediente o de corte.
Pero para mí Excelencia no es eso. La Excelencia sería una cualidad que tienen todas aquellas personas que son muy trabajadoras, apasionadas por su trabajo, lo dan todo día a día y se esfuerzan por mejorar en lo que hacen.
¿Quieres dedicar unas palabras de despedida?
Gracias a EXECyL por apoyar, valorar y confiar en nuestro proyecto, Cathycel. Queremos aportar nuestro conocimiento y experiencia a la industria y a la sociedad, sin dejar de lado el cuidado del medio ambiente. Ojalá podamos volver a vernos pronto y con grandes avances en la materialización del proyecto.
Y ya, para finalizar la entrevista, compartimos a continuación con todos vosotros la intervención de Alberto en el programa «Aquí hay Trabajo» de RTVE (min. 10.20.):
Para nosotros ha sido un placer colaborar en la iniciativa GW Valladolid y apoyar proyectos de emprendimiento tan potentes como Cathycel, así como conocer a todos los emprendedores que se reunieron durante aquel fin de semana.
Nuestra más sincera enhorabuena a Alberto y al equipo de Cathycel por el reconocimiento logrado en el GW Valladolid 2017 y, por supuesto, ¡mucho éxito en vuestro camino! Os seguiremos la pista.


