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Grupo Entrepinares, el éxito de una vida ligada a la industria láctea

Desde muy joven, Antonio Martín Castro, presidente del Grupo Entrepinares, estuvo ligado al sector quesero y, tras una etapa empresarial en Benavente (Zamora), fundó en 1984 en Valladolid esta compañía que, con una cifra de negocio cercana a los 723 millones de euros en 2025 y una plantilla de 1.600 profesiones, es el mayor fabricante de quesos de España al producir más de 100 millones de kilos al año y exportar a más de 50 países, con EE UU, China, Japón, Reino Unido y Francia entre sus principales clientes.

Antonio Martín Castro, presidente del Grupo Entrepinares.
Antonio Martín Castro, presidente del Grupo Entrepinares.

 
“Mi modelo de gestión se ha apoyado siempre en unos principios muy claros y consistentes a lo largo del tiempo. En primer lugar, la humildad y la cercanía, que permiten mantener una relación directa tanto con el equipo como con el entorno de la empresa, así como una fuerte cultura del esfuerzo, entendida como base del trabajo diario y de la mejora continua”, destaca Martín Castro, que añade la visión a largo plazo, que ha guiado las decisiones estratégicas, junto con una importante capacidad de adaptación a los cambios del mercado y del sector, “sin perder nunca la esencia del proyecto”.

 
 
 
 

Confianza en las personas

    Otro pilar fundamental de la gestión de la compañía es la confianza en las personas: “siempre he creído que las empresas se construyen a través de sus equipos humanos. Cuando existe compromiso, honestidad y trabajo conjunto, los proyectos no sólo crecen, sino que se consolidan de forma sólida y sostenible en el tiempo”, subraya.

    Martín Castro señala también el papel fundamental que ha tenido en el desarrollo del negocio la alianza estratégica con Mercadona“basada en la confianza mutua, la exigencia constante y una apuesta compartida por la calidad y la mejora continua. Esta colaboración nos ha permitido crecer de forma sólida, ganar eficiencia y desarrollar una estructura industrial preparada para responder a los retos del sector”.

    El empresario, nacido en el año 1943 en la localidad zamorana de Tapioles, menciona también otros factores imprescindibles para que la compañía haya alcanzado el liderazgo en el sector lácteo, como son la calidad de sus productos, el compromiso con los ganaderos y proveedores, la inversión continua en innovación y tecnología, así como la cercanía y la escucha activa con todos sus clientes.

    “No puedo olvidarme de las personas, que son el motor de Grupo Entrepinares. Nada de esto sería posible sin el compromiso, la implicación y el esfuerzo diario del equipo humano que forma parte de la compañía, ni sin las relaciones de confianza construidas durante décadas con todos nuestros colaboradores”, enfatiza Martín Castro, que menciona que los momentos más difíciles de esta trayectoria han sido aquéllos en los que ha tenido que tomar decisiones importantes: “cuando diriges una compañía, eres consciente de la responsabilidad que tienes con cientos de familias y con todo un ecosistema de ganaderos y proveedores”.
     

    De izquierda a derecha, José Antonio Martín y Antonio Martín, consejero delegado y presidente de Grupo Entrepinares, respectivamente.

    Segunda generación

      Por el contrario, subraya la satisfacción que le produce ver cómo un proyecto que nació prácticamente desde 0 ha evolucionado hasta convertirse en una empresa líder en su sector y comprobar cómo la segunda generación ha tomado el relevo con preparación, compromiso y ganas de seguir desarrollando el proyecto. “También resulta muy gratificante haber contribuido, a lo largo de estos años, a la generación de empleo, al apoyo y dinamización del medio rural y a la consolidación de un tejido productivo sólido. Igualmente, es motivo de orgullo haber construido relaciones estables y de confianza con clientes, proveedores y colaboradores, que se han mantenido y fortalecido a lo largo del tiempo y que forman parte esencial del crecimiento de la compañía”, rememora el empresario.

      Grupo Entrepinares cuenta con una red industrial formada por la sede central y principal centro de producción y logística ubicada en Valladolid; la planta de tratamiento y valorización de suero de Castrogonzalo (Zamora); el centro especializado en quesos y derivados lácteos de Villalba (Lugo); la planta orientada a determinados formatos y procesos productivos de Fuenlabrada (Madrid); y el centro productivo incorporado al crecimiento del grupo de Los Yébenes (Toledo), sin olvidar distintas infraestructuras logísticas y de maduración en Castilla y León.
       

      Plan estratégico

        El plan estratégico de la compañía se centra en consolidar un crecimiento sostenible, apoyado en cinco grandes ejes: la innovación industrial y tecnológica, la eficiencia operativa y la sostenibilidad, el desarrollo del talento interno, el fortalecimiento de las alianzas con clientes y ganaderos, y la expansión internacional. Todo ello con el objetivo claro de mantener un crecimiento sólido y sostenible, sin perder su esencia de empresa familiar ni su compromiso con la calidad, el entorno rural y el desarrollo del territorio.

        El empresario hace hincapié en la sólida tradición quesera de España, “que dispone de una materia prima de gran calidad y una industria cada vez más preparada para competir en los mercados internacionales”. Sin embargo, el empresario se refiere también a sus principales retos, como son la necesidad de ganar dimensión empresarial para seguir creciendo, garantizar el aprovisionamiento lácteo y asegurar el relevo generacional en las explotaciones ganaderas.

        “Cada vez resulta más difícil garantizar la continuidad de muchas granjas debido al incremento de costes, la falta de rentabilidad en algunos casos y la escasez de jóvenes que quieran incorporarse a la actividad ganadera. Esto supone un riesgo importante para toda la cadena alimentaria, ya que sin un sector primario fuerte no es posible garantizar ni la calidad ni la estabilidad del suministro de leche a largo plazo”, apunta Martín Castro, que añade: “el consumidor demanda cada vez más productos de calidad, con mayor trazabilidad, innovación y adaptados a nuevos hábitos de consumo. Por eso, creo que el futuro pasa por combinar la tradición quesera y el saber hacer de siempre con la tecnología, la eficiencia industrial y la capacidad de innovación”.

         

        Noticia publicada en Castilla y León Económica.

         

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