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Píldora de Excelencia. La información es el activo más valioso de tu empresa: ¿La estás protegiendo como merece?

En EXECyL tenemos un propósito muy claro: visibilizar, compartir e impulsar las mejores prácticas de nuestro ecosistema empresarial. Dentro de nuestra Campaña de Excelencia, hoy queremos poner el foco en una organización que está demostrando cómo afrontar con éxito los retos de la ciberseguridad, la protección de datos y la gestión empresarial: Grupo CFI (gracias por vuestra generosidad compartiendo este contenido con EXECyL).

 

Hace años, los activos más importantes de una empresa eran las instalaciones, la maquinaria o los vehículos. Hoy en día, el mayor valor de una organización reside en su información: datos de clientes, presupuestos, proyectos, estrategias comerciales, patentes, diseños, el conocimiento de los empleados o la información financiera. A pesar de esto, muchas organizaciones siguen sin otorgar a estos datos la protección que realmente necesitan.

 

El impacto de la transformación digital

    La transformación digital ha hecho que prácticamente toda la actividad de una organización dependa de la tecnología. En la actualidad trabajamos con ordenadores, servidores, aplicaciones en la nube y dispositivos móviles desde cualquier lugar. Y esta forma de trabajar aporta enormes ventajas, pero también aumenta los riesgos. Una pérdida de información, un ciberataque o un simple error humano pueden paralizar la actividad de una empresa y dañar seriamente su reputación. Por ello, la ciberseguridad no debe entenderse únicamente como un problema informático, es una cuestión de negocio.

     

    ¿Qué es un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información?

      Un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI) es la forma en la que una organización organiza la protección de toda su información.

      No consiste únicamente en instalar herramientas de seguridad, significa:

        • saber qué información es importante,
        • quién puede acceder a ella,
        • cómo debe protegerse
        • y qué hacer para reducir los riesgos antes de que se conviertan en un problema.

      Normas internacionales como la ISO 27001 o marcos de referencia como el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) ayudan a las organizaciones a implantar este modelo de gestión de una forma ordenada y eficaz.

       

      Acciones clave para empezar

        Implantar un SGSI no significa transformar la empresa de un día para otro. El primer paso es conocer qué información resulta crítica para el negocio y establecer medidas para protegerla.

        Algunas de las acciones más importantes son:

          • Identificar la información más valiosa de la organización.
          • Conocer dónde se almacena y quién tiene acceso a ella.
          • Proteger los equipos desde los que se trabaja: servidores, ordenadores, servicios en la nube y, especialmente, los dispositivos móviles.
          • Establecer normas claras sobre cómo manejar la información dentro de la empresa.
          • Formar a los empleados para que sepan reconocer los riesgos y actuar correctamente.
          • Revisar periódicamente las medidas implantadas para adaptarlas a los cambios del negocio y a las nuevas amenazas.

         

        El mayor riesgo no siempre es un hacker

          Cuando se habla de ciberseguridad solemos imaginar ataques muy sofisticados, sin embargo, muchos incidentes comienzan con algo mucho más sencillo:

            • Un correo electrónico abierto sin comprobar el remitente.
            • Una contraseña demasiado simple.
            • Un documento enviado a la persona equivocada
            • O un teléfono móvil perdido sin protección.

          Precisamente el teléfono móvil merece una atención especial, se ha convertido en la oficina portátil de muchos profesionales. Contiene correos electrónicos, documentos, contactos, aplicaciones corporativas e incluso accesos a sistemas críticos. A pesar de ello, en muchas organizaciones continúa siendo el dispositivo menos protegido.

          Por eso, invertir únicamente en tecnología no es suficiente. La seguridad depende también de que las personas conozcan los riesgos y sepan cómo evitarlos.

           

          La seguridad es una inversión, no un coste

            Cada vez más empresas descubren que gestionar correctamente la ciberseguridad no solo reduce los riesgos de sufrir incidentes, también mejora la confianza de los clientes, facilita el cumplimiento de requisitos legales, abre puertas a nuevos mercados y refuerza la imagen de la organización.

            En definitiva, protege uno de los activos más importantes de cualquier negocio: su información.

            Si queremos construir una organización preparada para afrontar los desafíos actuales, debemos entender que la ciberseguridad se apoya en tres pilares fundamentales:

              • los sistemas,
              • la tecnología
              • y las personas.

            Solo cuando estos tres elementos trabajan de forma coordinada es posible proteger los datos, preservar el conocimiento de la empresa y garantizar la continuidad del negocio en un entorno cada vez más digital.