Félix Soto Abeledo – Socio Director de AmbiNor, a su vez, Socio Protector de EXECyL, nos propone diez pautas para sortear con éxito las barreras que pueden encontrarse aquéllos que desean poner en marcha un negocio industrial.
Si preguntamos a 100 empresarios (potenciales) cuáles son las principales barreras para crear un negocio industrial, seguro que 99 nos responderán que la financiación, o la necesidad de más apoyo institucional, o el balance de riesgos.
Pero nosotros hoy no vamos a hablar de ninguna de esas cuestiones, sino de una barrera que afecta a la financiación, a la relación con las instituciones y al riesgo a la vez: el proceloso mar de los trámites administrativos.
CENTREMOS EL PROBLEMA
Un empresario necesita pequeñas certezas en las que apoyarse para desarrollar una industria en un mundo cambiante. Supuesto que ha tomado la decisión de lanzarse a ello, es claro que ha adquirido las certezas mínimas necesarias al respecto de la viabilidad industrial, la rentabilidad económica, la oportunidad de mercado y otras variables estratégicas convencionales. Superadas éstas, los siguientes hitos en importancia tienen que ver con:
– la idoneidad del emplazamiento
– la seguridad sobre el pronunciamiento de la Administración al respecto de la viabilidad administrativa del proyecto
Y es en el marco de estos dos factores, íntimamente relacionados, donde el promotor encuentra su barrera: el plazo medio para la obtención de los permisos que determinan la posibilidad de seguir adelante con el proyecto, varía entre 14 y 24 meses de trámites (a sumar a los que necesita para redactar el proyecto y realizar los correspondientes estudios).
Estamos hablando de conseguir los documentos que le permiten tomar la decisión, nada más. Al final de ese camino de 24 meses puede encontrarse con una resolución administrativa que le diga “su proyecto no es autorizable”, o “el emplazamiento no es adecuado”, y encontrarse nuevamente en la casilla de salida. O, en el mejor de los casos, puede encontrar una respuesta positiva que le habilita para “empezar a trabajar”: es decir, pedir una licencia de obra y ponerse a construir.
Hace escasas semanas hablaba con un promotor sobre esto, y estuvimos haciendo cálculos: desde la toma interna de su decisión de promover una instalación industrial, hasta el momento en que ésta obtenía los permisos de actividad necesarios para empezar a funcionar, “sólo” habían transcurrido 24 meses. El industrial en cuestión, cuyos clientes estaban en otros países, se veía en la imposibilidad de explicarles por qué había tardado 2 años en empezar a suministrar el producto demandado; y es que no en todos los sitios las cosas funcionan así.
¿HAY SOLUCIÓN?
Nos gustaría pensar que sí: que hay formas de pasar esa barrera de las tramitaciones de la mejor forma posible. Desde hace más de 20 años los permisos que requiere una instalación industrial potente pasan todos por solo una o dos resoluciones administrativas: la Autorización Ambiental Integrada, y a veces la Declaración de Impacto Ambiental. Nótese que el apellido “ambiental” está en ambas resoluciones.
Así que se ha producido una aparente simplificación administrativa. Con la normativa en la mano, el plazo legal para contar con ambos parabienes es de unos 10 meses: un periodo más o menos razonable para un proyecto de cierta magnitud [No tanto para, digamos por ejemplo, una pequeña planta de productos químicos que se plantee para fabricar 50 toneladas al año con 6 trabajadores, que también estaría sujeta a estos mismos trámites]. El plazo real es, sin embargo, el que anotábamos antes.
Pero podemos aportar un DECÁLOGO PARA QUE SU PROYECTO SE APROXIME A LOS PLAZOS MÍNIMOS LEGALES; a saber:
- Elija el emplazamiento de acuerdo con un experto en estos trámites ambientales: no es suficiente con un buen preacuerdo de compra y una visita al Ayuntamiento para lanzarse a proyectar sobre una parcela determinada: más adelante puede encontrarse problemas que ahora no puede prever que retrasen su proyecto.
- Lamentablemente, no es lo mismo promover un proyecto en Castilla y León que en Extremadura (por decir algo); y dentro de una región no es lo mismo hacerlo en una provincia que en otra. Es importante contar con información adecuada si los plazos de su proyecto son críticos, porque las diferencias pueden ser de muchos meses.
- Tome las decisiones industriales basándose en una estrategia administrativa: a veces el plantear el proyecto con una capacidad de producción anual ligeramente menor, o en fases, puede reducir los plazos iniciales de construcción a la mitad. Y facilitar el incremento posterior de capacidad hasta alcanzar la deseada.
- Identifique todos los interlocutores de la Administración. El que ahora sea suficiente con una única resolución de “Autorización Ambiental Integrada” no significa que en el procedimiento solo intervenga un funcionario o una administración; de hecho pueden intervenir más de 10 instancias, y con muchas es necesario hablar previamente.
- Integre los equipos de trabajo: los proyectistas que Ud. contrate para la ingeniería de la planta deberán trabajar coordinadamente con los equipos que vayan a preparar todos los estudios y documentación requeridos para los permisos ambientales. Es mejor subsanar los problemas en fase de proyecto que durante la tramitación.
- La dilación en los plazos para resolver a menudo se debe a los continuos requerimientos de información adicional, aclaraciones o subsanaciones por parte de la Administración. Y ello se debe a que los documentos entregados no se han realizado conforme a sus expectativas (que a veces son incluso personales). Evítelo contando con equipos profesionales para esa documentación, y nuevamente, manteniendo una buena relación con los interlocutores adecuados.
- Sea flexible: tenga un “plan B” preparado, y la información adecuada para hacerlo. Por ejemplo los frecuentes cambios normativos pueden dar al traste con un proyecto que, en su planteamiento, no los tuvo en consideración.
- Sea previsor: más vale prevenir que curar. Adelántese a los potenciales problemas, aborde su solución preventivamente. Las dificultades sobrevenidas en las tramitaciones hacen inviables los proyectos con frecuencia; en el mejor de los casos implicarán desviaciones relevantes de coste y plazo.
- Trabaje sólo con profesionales que puedan demostrar resultados y que le ofrezcan confianza: deje los experimentos en cuestiones clave como esta para la competencia.
- Realice seguimiento y controle la tramitación administrativa: hágalo usted mismo o mediante un especialista, pero nunca deje que siga su curso sin más: eso es sinónimo de retrasos y problemas.
En nuestra experiencia, el mismo proyecto puede resolverse en 12 meses o en 24, o incluso ser denegado, dependiendo de todo lo anterior. Y en un proyecto industrial que busca aprovechar una oportunidad de mercado, cada mes cuenta: el tiempo se mide en euros.
Félix Soto (León, 1965) es licenciado en Química por la universidad de Salamanca y diplomado en ingeniería y gestión ambiental por la EOI.
Sus primeros años de profesión los dedicó a la investigación aplicada en aspectos tecnológicos y de calidad ambiental en materia de aguas, y poco a poco reorientó su profesión hacia lo relativo al medio ambiente industrial.
Desde hace 17 años está orientado a facilitar a promotores industriales la superación de los obstáculos ambientales que dificultan la ejecución de sus nuevos proyectos. Desde 2002 es socio-director de AmbiNor, consultora especializada en autorización de proyectos energéticos, de residuos y de infraestructuras ambientales; y en el apoyo a la Administración en planificación y normativa ambiental del sector industrial.
