Pascual cerró 2025 con 929 millones de euros de facturación (+4%), un ebitda de 68,84 millones (+3,85%) y un beneficio de casi 20 millones de euros, un 30% superior al del año anterior, en un ejercicio marcado por la fuerte presión de los costes, sobre todo de las materias primas.

César Vargas, CEO de la compañía, subrayó que la compañía encadena 4 años de crecimiento, impulsado por una diversificación tanto en portafolio como en canales comerciales. Aun así, en el perímetro de Calidad Pascual todavía se están recuperando niveles de rentabilidad prepandemia, lo que refuerza la transformación de Aura.
Punto de inflexión
2025 fue un año especialmente exigente, condicionado por la presión de las materias primas. Más allá de la coyuntura, el pasado ejercicio fue para Pascual un año de consolidación: creció en café, impulsó Qualianza en hostelería y amplió su alcance internacional, preparando el terreno para el salto organizativo que supone Aura.
La activación de Aura responde a un contexto que se ha acelerado notablemente: concentración del retail, mayor profesionalización del horeca, presión regulatoria sobre todo en envases y agua, sensibilidad territorial creciente y un entorno geopolítico que encarece energía, logística y materias primas. “El mercado está cambiando a una velocidad enorme. Hay impactos que pueden suponer millones de un año para otro. Ser ágiles ya no es una aspiración,es una necesidad”, afirmó Vargas.
Creación de valor por negocio
El CEO de Pascual explicó que Aura “no es otro plan”, sino la evolución natural de la compañía para asegurar simultáneamente el crecimiento, la eficiencia y rentabilidad y la creación de valor por negocio. La nueva arquitectura configura un holding operativo compuesto por 5 empresas -Café, Lácteos, Hidratación, Internacional y Qualianza- con P&L propios, responsabilidad regulatoria diferenciada y autonomía real de inversión y decisión. “Aura no es un anuncio, empieza ya. Es la arquitectura necesaria para competir en los próximos años”, subrayó el CEO de la compañía.
Cada empresa está definiendo su plan de creación de valor hacia 2030, con prioridades e inversiones propias. Así, Café debe ganar escala para competir en un horeca altamente profesionalizado: Qualianza necesita crecer para mantener relevancia en un mercado de distribución que se está concentrando; Hidratación se enfrenta a una presión regulatoria creciente en envases y será la plataforma de nuevos negocios saludables; Lácteos debe mejorar eficiencia y competitividad en un entorno de márgenes ajustados y elevada penetración de MDD; e Internacional requiere una estructura coherente que permita gestionar mercados, alianzas y joint-ventures con mayor capacidad de retorno.
Previsiones
La compañía prevé un entorno de elevada exigencia, marcado por la incertidumbre geopolítica, la presión energética -especialmente en lácteos-, los costes logísticos condicionados por el petróleo y la volatilidad de las materias primas, con un impacto potencial si las condiciones actuales persisten.
Sobre 2026, Vargas anticipó un año de transición ordenada en el que la compañía ejecutará los planes de negocio actuales mientras adapta estructuras, personas y sistemas al nuevo modelo. A pesar de ello, Pascual aspira a crecer alrededor de un 4% en 2026.
En este contexto, las alianzas se consolidan como una palanca clave para ganar velocidad, capacidades y escala. “El futuro va de colaboración”, señaló Vargas, añadió: “cambiamos lo necesario para proteger lo esencial. 2026 será un año de adaptación y ejecución: primero debemos hacer bien el modelo; eso es lo que nos permitirá competir mejor después”.

