En EXECyL tenemos un propósito muy claro: visibilizar, compartir e impulsar las mejores prácticas de nuestro ecosistema empresarial. Dentro de nuestra Campaña de Excelencia, hoy queremos poner el foco a Calidad Humana.
A través de la experiencia compartida por su equipo, analizamos tres pilares fundamentales:
Consejo clave
La gestión del talento humano es un proceso clave para cualquier organización que aspire a ser competitiva en el entorno actual. Poner en el centro a la persona sin perder la identidad de la organización es la apuesta de Calidad Humana para transitar este escenario en el que se encuentran las empresas de Castilla y León. Para ello proponen tres elementos vehiculares indispensables que son la base de sus intervenciones:
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- La Confianza: es el elemento que permite construir de un modo rentable y sostenible cualquier cambio. Es una herramienta emocional clave para propiciar el crecimiento. La confianza permite abrir a la organización y las personas hacia la exploración de nuevos modos de ser y hacer mejorando la tolerancia a la incertidumbre y el afrontamiento de nuevos retos.
- El Compromiso: El compromiso, al igual que la confianza, es una de las causas fundamentales de la creación de valor en la relación organización-persona y persona-persona. Gestionar el compromiso individual y el compromiso organizacional fomenta la responsabilidad individual y colectiva necesaria.
- La Conexión: Crear redes de relaciones significativas dentro de la organización y con el propio individuo otorga la seguridad psicológica necesaria para crear, sostener y consolidar los cambios deseados para gestionar el talento.
Buena práctica
Para transitar con éxito hacia una organización que sitúa en el centro a la persona de forma coherente con su identidad, desde el enfoque Calidad Humana, proponen las siguientes líneas de acción proactivas para el tejido empresarial castellano y leonés:
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- Autoconocimiento Organizativo, lo que implica evaluar las dinámicas, procesos y cultura de la organización para identificar fortalezas y áreas de mejora. Es necesario reconocer el estado interno de la organización y de las personas que forman parte de esta. Evaluar las acciones que ponen en marcha para hacer frente a los retos de un modo objetivo, el valor que se dan como organización y la confianza en sus capacidades para lograr metas.
- Practicar la Escucha Activa y Comprensiva Antes de Actuar. Antes de implementar cualquier cambio es necesario realizar un diagnóstico que permita conocer las necesidades reales de las personas y las necesidades reales de la organización. La intervención solo es eficiente cuando respeta el equilibrio entre ambas partes. Hay que identificar lo que mueve a las personas, mapear las fortalezas ocultas de la plantilla y los patrones organizativos que existen.
- Definir el cambio alineado con la organización y las personas: la personalización es clave. No todo vale. Cuando se comprenden los patrones individuales y organizaciones se pueden definir las acciones clave para el cambio (en Calidad Humana se denomina “FormulAcción” porque integran en su definición lo tangible y lo intangible, las resistencias inconscientes que existen en cualquier proceso de cambio). Emoción y razón (inteligencia organizacional) unidas para evolucionar.
- Construir relaciones significativas: Incluir el desarrollo y cuidado del vínculo entre las personas y con la organización. Cuando la permanencia ya no es la norma y la movilidad es constante, la retención no se logra con contratos rígidos, sino con relaciones significativas. Pasar de ofrecer «estabilidad» a ofrecer propósito, liderazgo humano y desarrollo real.
Reflexión
El futuro del trabajo plantea la necesidad de transitar de estructuras rígidas a culturas interconectadas donde la colaboración, la seguridad psicológica y la integración de lo individual y colectivo son fundamentales para avanzar juntos.
La verdadera ventaja competitiva de las organizaciones radica en la capacidad de evolucionar. Las organizaciones serán escuelas de aprendizaje continuo, entornos en los que seguir potenciando la resiliencia, la autonomía, la flexibilidad y el pensamiento crítico de las personas. Y lo más importante, comprender la importancia de lo que en Calidad Humana llaman “magnetismo organizacional” que solo se sostiene cuando identidad, autenticidad y coherencia están presentes.
