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Píldora de Excelencia. Alianzas y colaboración, ¿de quién depende tu negocio para que pueda seguir existiendo?

En Fundación EXECyL continuamos dando visibilidad a las buenas prácticas y al conocimiento de las empresas que forman parte de nuestra red. En esta nueva Píldora de Excelencia, de la mano de Oscar Esteban, director de calidad y sostenibilidad de Entrepinares y colíder de nuestra comisión de sostenibilidad, abordamos un aspecto vital para la viabilidad y el futuro de cualquier organización: la sostenibilidad en la cadena de suministro. Habitualmente, los esfuerzos de sostenibilidad se centran de puertas para adentro, pero la verdadera resiliencia empresarial requiere mirar hacia los aliados externos. Os invitamos a leer esta reflexión sobre la importancia de construir alianzas sólidas a largo plazo y evolucionar de forma conjunta con los proveedores para garantizar la continuidad de nuestro tejido productivo.

 

Alianzas y colaboración, ¿de quién depende tu negocio para que pueda seguir existiendo?

    Cuando se habla de sostenibilidad empresarial se suele empezar por lo que se gestiona dentro de la empresa: instalaciones, consumos, emisiones y residuos. También por los productos y las personas. Pero la actividad también depende de lo que ocurre fuera.

    Una de las preguntas que emergen con naturalidad según se profundiza es: ¿qué ocurre con las empresas, productores y profesionales de los que depende la actividad?

    Las empresas pueden mejorar mucho su eficiencia, reducir su huella ambiental, transformar sus procesos o desarrollar productos más sostenibles, por supuesto temas que se deben abordar. Pero si los eslabones esenciales de la cadena de suministro desaparecen o dejan de ser viables, difícilmente se podrá hablar de un negocio sostenible.

    La sostenibilidad también empieza en los proveedores. En realidad, la sostenibilidad de una empresa no se limita a sus propias operaciones: también depende de la sostenibilidad de su cadena de suministro. Cada empresa tiene recursos o capacidades sin los cuales su actividad no sería posible. En unos sectores serán determinadas materias primas. En otros, proveedores tecnológicos, pequeños fabricantes, transportistas, profesionales especializados o empresas auxiliares.

    En el caso de una empresa agroalimentaria como Entrepinares, esta realidad resulta especialmente evidente: sin ganaderos no hay leche. Y sin leche, no hay queso.

    Una frase sencilla que encierra una cuestión mucho más amplia: la sostenibilidad de una empresa está inevitablemente ligada a la sostenibilidad de aquellos de quienes depende. Y esto adquiere especial relevancia en Castilla y León, donde un gran número de empresas mantienen una estrecha relación con el territorio.

     

    Proveedores sostenibles y viables a largo plazo

      Durante los últimos años se ha avanzado enormemente en incorporar requisitos de sostenibilidad a la cadena de suministro. Se pregunta a los proveedores por su impacto ambiental, sus prácticas sociales, el origen de sus materias primas o el cumplimiento de determinados estándares. Nuevamente, todo ello es necesario.

      Y además hay una pregunta que merece estar presente en la gestión de cualquier cadena de suministro: ¿qué necesitan los proveedores críticos para seguir formando parte de la cadena de valor mañana? Exigir sostenibilidad sigue siendo necesario; también lo es preguntarse cómo construirla con el proveedor.

      El primer paso es conocer sus dificultades y distinguir cuáles pueden poner en riesgo su continuidad. A partir de ahí, compartir conocimiento y acompañar en las mejoras cobra un sentido concreto: ayudar a que ambas partes puedan seguir evolucionando.

      En definitiva, no limitar la relación con el proveedor a comprar y exigir, sino incorporar también conocimiento, colaboración y mejora.

       

      No todos los proveedores son iguales

        Esta reflexión requiere además priorización. Una empresa puede trabajar con cientos o miles de proveedores. Pretender actuar con la misma intensidad sobre todos ellos sería poco realista. La pregunta debería centrarse en aquellos proveedores, recursos o capacidades de los que realmente depende la continuidad de la actividad.

          • ¿Dónde se concentran los impactos ambientales y sociales más relevantes?

          • ¿Cuáles son críticos para el producto?

          • ¿Dónde existen pocas alternativas?

          • ¿Qué actividades están atravesando dificultades estructurales?

          • ¿Qué conocimiento o capacidad sería difícil recuperar si desapareciera?

          • ¿Dónde una relación más estable permitiría mejorar conjuntamente?

        Estas preguntas convierten la sostenibilidad de la cadena de suministro en algo mucho más interesante que un ejercicio de evaluación de proveedores: la convierten en una herramienta de anticipación y de estrategia empresarial.

         

        Del riesgo compartido a la mejora compartida

          Además, muchas de las transformaciones que se exigen a las empresas no terminan dentro de sus instalaciones. Reducir la huella de un producto, mejorar su trazabilidad, avanzar hacia modelos circulares o la adaptación a nuevas exigencias ambientales requiere, cada vez más, trabajar con toda la cadena de valor. Y en esa relación aparece una oportunidad.

          Cuando cliente y proveedor comparten información, conocimiento y objetivos, los problemas que inicialmente parecen externos pueden convertirse en proyectos conjuntos de mejora.

          En Entrepinares, esta relación se concreta con las relaciones de largo plazo con sus proveedores. Su planteamiento de sostenibilidad también contempla la medición de la huella en ganaderías, la fidelización, la formación y el impacto económico rural. Son cuestiones vinculadas al origen de la leche y al territorio del que depende su actividad.

          No porque todas las cadenas de suministro necesiten las mismas actuaciones, sino porque cada organización debería identificar de qué eslabones depende y preguntarse cómo contribuir a hacerlos más fuertes.

          La sostenibilidad exige que el sistema pueda seguir funcionando a largo plazo, gestionando sus impactos ambientales y sociales. Además de valorar el impacto que tienen los proveedores, también se puede valorar qué se puede hacer para que la cadena de suministro sea viable y resiliente a largo plazo. Una cadena sostenible debe ser capaz de mantener su actividad, evolucionar, adaptarse y generar valor para sus integrantes, gestionando sus impactos ambientales y sociales.

          Desde Entrepinares han basado gran parte de sus actuaciones en esta mirada. ¿Y tú? ¿Te has preguntado de quién depende tu negocio y qué estás haciendo para que pueda seguir existiendo?