El apellido Pascual es uno de los más ilustres del ámbito empresarial castellano y leonés del último medio siglo. Porque hablar de Pascual es hablar de Castilla y León, no solo como territorio de origen, sino como espacio donde se forja una manera muy concreta de entender la empresa, el trabajo y la relación con las personas. En Aranda de Duero (Burgos) nace un proyecto empresarial profundamente ligado a su entorno, al comercio local, al campo y al empleo industrial, que con el paso del tiempo se convertiría en una de las compañías de alimentación más reconocidas de España.

El gran punto de inflexión llega en 1969. Tomás Pascual Sanz decide adquirir una cooperativa envasadora de leche de Aranda de Duero que atravesaba graves dificultades económicas. No se trata solo de una decisión empresarial, sino de una apuesta personal y social: salvar los puestos de trabajo existentes y construir un proyecto industrial con futuro. Así nace Leche Pascual, origen del actual Grupo Pascual y símbolo de una forma de crecer ligada al territorio.
En 1974, Pascual adquirió el manantial de Bezoya en Ortigosa del Monte (Segovia), un agua de mineralización muy débil, como estrategia para fortalecer su red de distribución. Ese hito marca el inicio de una trayectoria que durante 5 décadas ha unido industria, territorio y marca, generando actividad económica en la Sierra de Guadarrama y consolidando su presencia estable en la provincia de Segovia.
Segunda generación
En 2003, Pascual abrió una segunda planta en Trescasas, junto al manantial de Siete Valles, también en Segovia. Y en 2018 inauguró la nueva planta embotelladora de Ortigosa del Monte (Segovia), un paso clave para responder al crecimiento con un enfoque de modernización, eficiencia y sostenibilidad.
Tomás Pascual Gómez-Cuétara capitanea la segunda generación del negocio familiar y es presidente de la compañía desde hace 20 años, cuando asumió el testigo de su progenitor. El actual presidente es una de las figuras clave de la transformación de la empresa familiar y del sector agroalimentario en España. Ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, cuenta con un Master of Science in Management por MIT Sloan School of Management (Massachusetts Institute of Technology). Su formación integra un sólido rigor técnico con una perspectiva internacional de la gestión empresarial, lo que le aporta un enfoque analítico, estructurado y orientado a la eficiencia operativa y la toma de decisiones basada en datos. Desde sus inicios, desarrolla una visión del liderazgo basada en el esfuerzo, la disciplina y la generación de valor a largo plazo al entender la empresa como una responsabilidad más que como una herencia.
Exportaciones a más de 70 países
En la actualidad, la compañía, que en 2025 facturó 929 millones de euros, prevé crecer un 4% en 2026 y exporta a más de 70 países, cuenta con una plantilla de 1.040 trabajadores en Castilla y León y encadena cuatro años de crecimiento y acelera su transformación de la mano del proyecto Aura.
Tomás Pascual Gómez-Cuétara afirma: “Venimos de 4 años de crecimiento rentable y sostenible. 2025 cierra un ciclo en el que el grupo ha reforzado su solidez financiera, ha mantenido disciplina operativa y ha seguido invirtiendo de forma selectiva en sus negocios. Venimos de un periodo complejo, con inflación de costes, presión creciente del retail, cambios regulatorios relevantes y un entorno geopolítico inestable. Aun así, Pascual ha sido capaz de mantener el foco, ordenar la compañía y crecer de forma rentable y sostenible. En 2026 hemos iniciado una etapa muy ambiciosa con el Proyecto Aura. Pascual tiene el objetivo de liderar el futuro de la alimentación, dejamos atrás una estructura empresarial convencional para adoptar una estructura de ecosistema de empresas, diseñada para responder con contundencia a un mercado global radicalmente más exigente”.
En su opinión, “el Proyecto Aura es un paso decisivo para el futuro de Pascual porque supone pasar de una gestión centralizada a un modelo de gestión descentralizada. De esta manera, activamos este nuevo modelo para recuperar la agilidad y la valentía de nuestro origen y garantizar que el propósito y los valores familiares sigan su curso”.
A partir de ahora, la compañía operará como un ecosistema donde cada uno de los cinco negocios: lácteos, hidratación, café (Horeca), internacional y distribución funcionarán como una empresa autónoma con una hoja de ruta propia. La meta es clara y ambiciosa: convertirse en una compañía “más ágil, más digital, más sostenible y patrimonialmente más valiosa, y hacerla con el mejor equipo de profesionales”, explica el empresario.
Las claves de su gestión son la transformación estructural de Pascual hacia un modelo empresarial más profesionalizado, competitivo y sostenible, consolidando el gobierno corporativo, la profesionalización de la gestión, la reconfiguración estratégica del portfolio de negocios, el refuerzo de la solidez financiera del grupo y la adaptación del modelo familiar a estándares propios de una empresa de gran escala.
Legado
Más allá de la gestión empresarial, el presidente lidera el denominado segundo legado generacional, orientado a garantizar la continuidad del grupo mediante la preservación de los valores fundacionales, la preparación de la tercera generación y la adaptación del modelo empresarial a un entorno altamente competitivo. La clave ha sido conseguir diversificar la empresa, tanto en productos como en canales.
“Hemos sido capaces de adaptarnos a un mercado en continuo cambio con la creación de una distribuidora propia, Qualianza, desde el año 2013, apoyándonos en la extensa red comercial que siempre ha caracterizado a la compañía. También hemos apostado fuertemente por la internacionalización, ya estamos produciendo para los mercados locales en Filipinas, Angola, Marruecos y Guatemala; y exportamos a más de 70 países, sobre todo con nuestros yogures de larga vida”, indica el empresario, quien añade: “la adquisición de Café Mocay en 2010 fue un hito importante, que nos ayuda a llegar a cada vez más clientes de hostelería con Qualianza, y las compras de otras marcas de café como Jurado y Saula en los últimos 5 años. En este sentido, queremos ser el socio integral del hostelero con un amplio porfolio de productos y servicios gracias a nuestras marcas históricas como Leche Pascual, Bezoya, Vivesoy o Bifrutas, así como marcas de otros partners que completan más de 1.200 referencias”.
Pascual Gómez-Cuétara considera que el sector alimentario de Castilla y León se enfrenta “a retos estructurales de competitividad, derivados de un tejido empresarial atomizado y con escasa dimensión media. A ello se suma la falta de relevo generacional y de talento especializado, que limita la profesionalización y el crecimiento”. En un plano más operativo, destaca la “insuficiente apuesta por la innovación y la creación de valor añadido, junto a una internacionalización aún limitada. Además, el sector debe superar déficits en digitalización, logística y sostenibilidad, así como dificultades de acceso a financiación, especialmente en entornos rurales”.
El momento más difícil
¿Qué momento recuerda Tomás Pascual Gómez-Cuétara como especialmente difícil en su trayectoria? No duda en su respuesta. “La crisis de 2008 supuso un antes y un después. No fue solo una recesión, sino una ruptura estructural: el consumidor se volvió más racional, la presión sobre los precios se intensificó, la distribución se concentró y el equilibrio de poder dentro del sector cambió de forma permanente”. Y el que recuerda dentro de los 20 años que lleva al frente de la compañía como uno de los mejores momentos fue “cuando nos adentramos en el mundo del café con la compra de Café Mocay en 2010”.
