Remi Sanz – Director de Comunicación y Relaciones Institucionales del Grupo Matarromera, a su vez, Socio Protector de EXECyL, comparte con nosotros su visión acerca del papel de la Comunicación en las empresas.
Vivimos en una época en la que escasean las buenas noticias (lo cual no significa que no las haya). Tal vez por ello, no resulta extraño encontrarnos decenas de ejemplos en los que empresas e instituciones protagonizan flagrantes fallos de comunicación. Bien sea por bisoñez, ignorancia, o porque, sinceramente, la tozudez de los hechos va en ocasiones mucho más allá de cualquier estrategia o planificación diseñada, lo cierto es que la buena comunicación se ha convertido en un pequeño maná que brota en dosis ciertamente pequeñas para un amplio sector del tejido social y empresarial del país, y por tanto, también de Castilla y León.
A pesar de esta realidad contrastada casi a diario, todavía es muy habitual encontrar en pequeñas y medianas empresas la opinión extendida de que la Comunicación es un gasto superfluo perfectamente prescindible, un error que suele costar muy caro.
Resulta evidente que una buena estrategia de comunicación no garantiza éxitos a corto plazo, ni apaga incendios por arte de magia. Sin embargo, sí parece claro que en ocasiones, saber contar lo que se hace – y lo que no-, reporta un intangible enormemente valioso para quien verdaderamente sabe cómo hacerlo. La buena Comunicación, como todos los sectores de la vida, exige dedicación, profesionalización, pero también una incansable capacidad de reciclaje continuo y adaptación.
Según diversos estudios elaborados por la Subdirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa (Ministerio de Industria, Energía y Turismo) sobre la situación actual de nuestro empresariado, el 99,8% de las compañías existentes en España son PYME. De todas ellas, sorprendería conocer cuál es el número real de compañías con una estructura propia de comunicación en su organización, o cuántas disponen de una estrategia al respecto. Sobrarían dedos de una mano para encontrar un porcentaje más o menos creíble.
Lo que es cierto es que buena parte de todas ellas produce o fabrica contenidos lo suficientemente válidos o interesantes como para poder ser contados. En innumerables rincones de nuestra geografía encontramos ejemplos de pequeñas empresas que basan su propia supervivencia a partir de una realidad demasiado cruel que les obliga a realizar milagros a diario para salir a flote. Muchas de ellas podrían ser noticia, pero ninguna de ellas cree en la Comunicación.
Por ello, las Pymes deben cerciorarse de que no es imprescindible ser Inditex, Banco Santander o Repsol para poder trabajar y aprovecharse de una buena política de comunicación. Resulta extraordinariamente inspirador ver cómo un enorme porcentaje de desconocidas pequeñas empresas contribuyen, sin saberlo, a incentivar la explotación y venta de sus productos o servicios, y por tanto, la reputación y fiabilidad de su propia empresa, y en definitiva, la de la maltrecha y en ocasiones denostada y sobreutilizada “marca país” que tanto nos empeñamos en contribuir a mejorar entre todos.
Dicen que rectificar es cosa de sabios. Por ello, cada vez son más los actores que apuestan por la Comunicación (digo bien, Comunicación, no Publicidad) en su planificación estratégica anual. La práctica dice que disponer de un Gabinete propio dentro de la compañía es un “privilegio” únicamente al alcance de un porcentaje ínfimo de empresas, algo tal vez discutible, pero precisamente por ello, contar con la colaboración de agentes externos que garanticen su presencia pública (y por tanto su existencia real) se convierte en condición casi indispensable.
Matarromera puede ser un buen ejemplo de ello. Las diferentes empresas que conforman el grupo (con 8 bodegas ubicadas en 5 denominaciones de origen, además de una empresa de cosméticos como ESDOR, la almazara Oliduero, su hotel rural o su restaurante) son constante referencia en los diferentes medios de comunicación. Ya sea en prensa regional, local, internacional, especializada en vino o gastronomía, y por supuesto en todo el denominado Universo 2.0 (redes sociales, blog, etc), lo cierto es que se cuenta por centenares las apariciones y noticias generadas por el Grupo Matarromera en su conjunto.
Son noticias, artículos o reportajes generados de una manera proactiva por parte de la empresa (no inserciones publicitarias), que contribuyen de manera esencial al incremento de la buena reputación de las marcas del grupo. Un botín en ocasiones intangible, pero que en 2014 supuso un impacto por valor de más de 3,5 millones de € si el espacio designado para esas noticias hubiesen sido inserciones publicitarias pagadas por un anunciante. ¿Reside ahí el verdadero valor de la comunicación? En términos económicos, puede ser. En términos de imagen, reputación y marca, el valor es muchísimo mayor.
Los grandes empresarios aseguran que los tiempos de crisis son también tiempo de oportunidades. Ahora que empezamos a ver la luz al final de este larguísimo túnel llamado crisis, las empresas (grandes, medianas o pequeñas) tienen en la Comunicación una herramienta a su alcance enormemente útil, y en ocasiones indispensable.
¿Sabrán valorarlo? Sólo hay una manera de saberlo.
Invertir en Comunicación es sembrar para recoger. Y el fruto merece la pena.
Remi Sanz es Licenciado en periodismo por la Universidad SEK Segovia (actual IE) y MBA por la Escuela de Negocios de la Cámara de Comercio de Valladolid. Durante 7 años desarrolló su labor profesional en diferentes medios de comunicación de Castilla y León, principalmente radio y televisión (Cadena SER, Canal 4 Castilla y León) hasta el año 2008 en el que entró a formar parte de Grupo Matarromera. Desde entonces es el Director de Comunicación, Marketing y Relaciones Institucionales de la empresa, coordinando y gestionando la comunicación interna y externa de la compañía, la relación con los medios de comunicación, la gestión de los eventos, y comunicación corporativa, así como toda la política y estrategia de marketing de las 8 bodegas del grupo, así como de la empresa ESDOR Cosméticos, perteneciente también al Grupo Matarromera.
Miembro de su comité de dirección, es también el principal responsable de la coordinación de la RSC de la empresa, y director gerente de la Fundación Carlos Moro de Matarromera.
www.grupomatarromera.com
https://es.linkedin.com/pub/remi-sanz
