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Protocolo de actuación frente al COVID-19: Ambinor

En estos momentos en los que la solidaridad y la colaboración son más importantes que nunca, nuestros compañeros de Ambinor nos cuentan de primera mano cómo están gestionando en su compañía la extraordinaria situación provocada por el coronavirus desde un punto de vista más personal y social. ¿Qué pueden hacer las empresas para influir positivamente en la sociedad? Nos lo descubren a continuación… ¡Sigue leyendo!
 

Las empresas y su posición privilegiada para influir positivamente en la sociedad en la lucha contra el Covid-19

 

Unos días antes de la declaración del Estado de Alarma, en AmbiNor difundimos un primer protocolo para todo el equipo interno, y adoptamos las primeras medidas de protección global frente a la epidemia.

Todas ellas estaban orientadas a dos ámbitos principales

  • La protección de la salud en el ámbito laboral, con medidas que, a día de hoy, son las que se plantean en todas las empresas, y sobre las que no es preciso ahondar.

Evidentemente la “medida estrella” era el teletrabajo, cuestión sencilla en nuestro caso, que atesoramos una experiencia de años en ese modelo.

  • La protección de la organización, con medidas como la evaluación continua del riesgo de sectores y clientes; aseguramiento de cobros pendientes; y otras comerciales y de gestión económica

Ninguna de estas cuestiones es, en sí misma novedosa, aunque al final de este post enunciaremos las medidas específicas del segundo tipo –protección de la organización- por si sirven de idea o guía para algún lector.

Pero en lo que queremos centrarnos aquí, es en la orientación personal/social con que enfocamos este asunto, ámbito que ya en esa primera Guía o protocolo, tuvo una relevancia que no ha dejado de adquirir relevancia.

En esos primeros días de desconcierto, hicimos esta anotación en nuestra Guía:

Dicho todo esto, huyamos de alarmismos, bulos y excesos. Seamos sensatos: firmes en el cumplimiento de las medidas pero proporcionados en su implantación. Y facilitemos también a terceros (clientes, compañeros, proveedores; y también entornos familiares y sociales) la adecuada respuesta a esta nueva situación.

Quisimos apuntar ya entonces, que no nos enfrentábamos a un problema exclusivamente laboral, y sobre todo, que tanto las personas como las organizaciones debíamos ser parte de la solución. Que de nada servía hacer teletrabajo si luego salíamos al parque con los niños. Que de nada servía asegurar nuestra seguridad si no colaborábamos en difundir los comportamientos correctos en el resto de personas y organizaciones en contacto con nosotros. Que de nada servía mantener una sensación de tranquilidad si no contribuíamos a extender esa tranquilidad en el resto de la sociedad.

En definitiva, que, como empresarios, estábamos comprometidos no solo con nuestros trabajadores, sino también y sobre todo con la sociedad.

 

Actualmente, tras la reunión organizativa que mantenemos todo el equipo los lunes (virtualmente por supuesto), dedicamos unos minutos cada lunes a conversar también sobre el coronavirus. A compartir temores e incertidumbres, y también éxitos y mensajes positivos. A interesarnos los unos por los otros, y a prevenir en lo posible la sensación de soledad que en algunos casos puede darse.

Y, particularmente, a exponer iniciativas positivas que vemos en nuestro entorno, y fomentar la participación en las mismas, cada uno desde su posición, intereses y posibilidades, pero a participar.

En esta línea hemos hecho bandera del #QuedateEnCasa. Pero también hemos hablado del crowdfunding para proveer de agua a sanitarios y pacientes en Castilla y León (impulsado por Auara). Del éxito de “coronavirus makers” en proveer de pantallas de protección para el sector sanitario; o de respiradores. O de la campaña de voluntariado lanzada por Cruz Roja en estos días. Y, por supuesto, de la trascendencia del breve minuto de aplausos que cada día a las 20h se oye en nuestras calles, en apoyo de todos los profesionales que permiten que el país siga en pie.

En la moderación de estas conversaciones, hemos procurado huir de críticas, noticias luctuosas o incluso repaso de datos: la sobreinformación a que estamos sometidos no ayuda en nada si nos paraliza, o si está orientada solo hacia el temor y el catastrofismo. La información es útil si te impulsa a la acción positiva, y ese es el trasfondo de estas conversaciones: dejar que entre aire fresco en nuestras mentes y que nos empuje a ayudar, en la idea de que muchos granos de arena hacen una montaña.

 

Así que sí, el control económico, las herramientas de teletrabajo, y la información sobre medidas paliativas de las Administraciones son importantes. Pero todos –también los empresarios- tenemos la obligación de colaborar por la vía en la que cada uno quiera creer, en frenar la pandemia y en reducir el sufrimiento de las personas que la padecemos, que somos todos. Y dentro de un tiempo, estaremos colaborando en la recuperación de esta crisis, como siempre se ha hecho.

 

Y como lo prometido es deuda, estas son algunas de los principios y medidas que estamos implantando:

Medidas implantadas

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