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Buen Gobierno: Conocimiento y Liderazgo

Septiembre, mes temático del Buen Gobierno

    Estrenamos las publicaciones del mes de septiembre de la mano de nuestra compañera Ana López de San Román, Directora Académica del Programa Ejecutivo en RSC y Sostenibilidad de la Escuela de Negocios CEU CyL, con un interesante artículo en el que comparte su visión y conocimiento sobre la temática que nos ocupa y algunos tips que te ayudarán a definir tu propia política de Buen Gobierno Corporativo.

    Si quieres aprender de una excelente profesional, ¡sigue leyendo!

     

    Buen Gobierno: Conocimiento y Liderazgo

      Si atendemos al concepto de Buen Gobierno, podríamos definirlo como el conjunto de normas, principios y procedimientos que regulan la estructura y el funcionamiento de los órganos de gobierno de una empresa. El Buen Gobierno Corporativo establece las relaciones entre la junta directiva, el consejo de administración, los accionistas y el resto de partes interesadas y, estipula las reglas por las que se rige el proceso de toma de decisiones sobre la compañía para la generación de valor, posibilitando que la generación de valor sea extensiva a todos los grupos de interés.

      Según el profesor Argandoña, el Buen Gobierno empieza en los accionistas e inversores y culmina en el consejo de administración, penetra en la función de la alta dirección y, desde ahí, fluye hacia abajo, hacia todos en la empresa. Buen Gobierno es gobernar para la empresa, para sus grupos de interés (clientes, proveedores, empleados, comunidad local, sociedad), con visión a largo plazo y pensando en la continuidad de la empresa.

      Esta idea del profesor Argandoña es la que queremos enfatizar el “buen” Gobierno de la empresa exige gobernar “para” la empresa y para todos sus stakeholders y esto supone integrar procedimientos de gestión que garanticen el diálogo efectivo con los todas las partes interesadas y la integración de sus expectativas y requerimientos en la estrategia de la compañía. El Buen Gobierno ha de tener, por tanto, un papel estratégico y un doble enfoque. El primer enfoque, de regulación de las relaciones internas de los principales órganos de gobierno de la empresa y, el segundo de ellos, de regulación de la relación externa, con el ecosistema y con los grupos de interés. Puede resultar obvio, pero, sin embargo, esta es, aún, la asignatura pendiente de muchas empresas que no han definido el modelo de relación con sus stakeholders y no han establecido objetivos ni indicadores que midan la gestión de este aspecto estratégico.

      Podríamos decir, de manera muy esquemática que las claves para definir una política de Buen Gobierno Corporativo serían las siguientes:

      1. La formulación estratégica de la empresa: La Misión, La Visión, y los Valores. O la nueva fórmula que condensa las tres anteriores que es el propósito y que va un paso más allá por su sentido aspiracional.

      2. El modelo de relación entre los principales órganos de gobierno de la organización: principios, políticas y marco normativo interno (Reglamentos de la junta general y del consejo de administración y Código Ético).

      3. La cultura corporativa: el modo efectivo de hacer las cosas, el conjunto de creencias, actitudes y conductas que determinan el modo de actuar de la empresa internamente, con sus empleados, y externamente, con los grupos de interés.

       

      Es muy importante tener en cuenta que un enfoque idóneo y estratégico del Buen Gobierno en la empresa tiene que ver con el conocimiento y con la visión de los directivos y profesionales que son responsables de este área. En este sentido, insistimos en la necesidad de la formación y del liderazgo. El Buen Gobierno se basa en principios de legalidad, ética y transparencia y, por tanto, la formación en ética y en Responsabilidad Social de los profesionales debería ser la primera medida que se tuviera en cuenta en la gestión estratégica del Buen Gobierno y de los riesgos de una empresa. La errónea toma de decisiones en la empresa se debe, en gran medida, a la falta de formación ética de los líderes y de los profesionales en general.

      La formación en criterios éticos en las empresas, y de los futuros profesionales en las Universidades y Escuelas de Negocio, debería formar parte de todos los planes de estudio. Tal y como afirma Yunus, “En las aulas se forman las mentalidades”. Y estas mentalidades son o serán responsables de la toma de decisiones en las empresas, que, sin duda, tendrán un gran impacto en la sociedad.

       

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