Con cada verano llega una oportunidad de bajar el ritmo. En un entorno empresarial muy conectado y orientado a resultados, tendemos a medir la productividad por el tiempo invertido y los hitos alcanzados. Sin embargo, para rendir es tan importante hacer las cosas bien como ser capaces de parar y descansar.
Esta época estival nos brinda el momento perfecto para tomar ese tiempo, relajarnos, desconectar y recargar pilas de cara a los periodos de mayor actividad. Desde EXECyL queremos aprovechar estas fechas para poner en valor la importancia del descanso, porque descansar no es opuesto a ser productivo.
Para comenzar septiembre con energía, visión estratégica y mejores resultados, compartimos tres puntos clave para lograr una desconexión consciente y efectiva:
Establece un «apagón digital» planificado
La saturación digital es uno de los mayores destructores de la recuperación mental. Antes de iniciar tus días de descanso (o incluso si estás activo pero tu horario simplemente es reducido):
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- Delega responsabilidades de forma clara y define vías de contacto exclusivas para emergencias reales. Queremos ser eficientes y dar respuestas rápidas pero, ciertamente, en muchas ocasiones las tareas pueden esperar.
- Configura respuestas automáticas en el correo electrónico.
- Y, desde nuestro punto de vista, lo más importante: actuar en consecuencia con ese “apagón digital” y ceñirnos a él. No mirar whatsapp, el correo… Y, si lo hacemos, encontrar un momento controlado durante el día -o la semana- para ello.
Cambia el ritmo mental
El cerebro necesita señales claras para entender que el contexto ha cambiado. No basta con no trabajar, sino que, para que el descanso sea efectivo, también conviene:
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- Apostar por cualquier cambio de horario/rutinas, ubicación, actividades… Dar espacio al disfrute y a una rebaja de la responsabilidad.
- Evitar medir el tiempo o llenar la agenda estival con compromisos estrictos. Crear espacios para que surjan planes o tareas sobrevenidas, siempre es buena opción.
Vuelve de forma progresiva al inicio de curso
El impacto de un buen descanso puede dispersarse si el regreso a la rutina es brusco.
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- En la medida de lo posible, intenta que el día previo a la vuelta actúe de bisagra entre el descanso y la rutina habitual del trabajo.
- Reserva el primer día laboral tras las vacaciones exclusivamente para organizar tareas y priorizar, sin agendar reuniones complejas.
- No pierdas de vista las posibles motivaciones que envuelvan tu trabajo: los beneficios de volver a la rutina, metas/objetivos del nuevo curso, contacto con los compañeros, etc.
En definitiva, la excelencia no se logra trabajando sin pausa, sino equilibrando la máxima exigencia profesional con un descanso de calidad. Disfrutemos de este periodo para volver en septiembre más inspirados, más productivos y listos para seguir construyendo juntos el tejido empresarial de nuestra región.
