Abril, mes de temática libre
Seguimos con una nueva entrada vinculada con el mes temático de abril. En esta ocasión con un interesante artículo de Emiliano Perez Ansaldi, Director de Marketing de Vital Innova donde reflexiona acerca de la necesidad de transformación a la que debe hacer frente un sector como el retail (sector industrial que entrega productos al consumidor final).
¡Allá vamos!
El retail no está muerto. Sólo está asustado
Y elijo esa frase para titular mi post porque creo que es el principio y el final de todo el análisis que puede hacerse a un sector tan importante como el del retail. Después de casi 10 años de crisis y/o depresión económica, existen muchos empresarios del retail esperando que todo “vuelva a la normalidad” para seguir haciendo lo que siempre hicieron (4P, pauta, rebajas, cuñas, etc.).
La base de negocio del retail no ha cambiado en los últimos 50 años. Salvo una cosa: la velocidad de los cambios menores que ahora tienen que afrontar.
Estos cambios incluyen por ejemplo, la transformación casi completa de la experiencia de compra. Hoy en día, el descubrimiento, consideración, decisión y hasta pago de esa compra es casi por completo digital. El nivel de dinero físico circulante se ha reducido a porcentajes jamás imaginados hace una década. Y dentro de pocos años, incluso las tarjetas de crédito serán un recuerdo.
Nos hemos transformado en consumidores ultra digitales. Y sin embargo, valoramos más que nunca las experiencias físicas de compra.
Esta es la razón fundamental por la que los pure players están asumiendo inversiones multimillonarias para crear redes de tiendas físicas que los aproximen al usuario. Quizá el ejemplo más representativo de esto es Amazon Go (inaugurado en Seattle a finales de 2017). A pesar de su aplastante dominio de la venta en Internet, consideran indispensable construir una experiencia física de su marca que complemente a la digital. La velocidad y usabilidad de tu web están muy bien, pero jamás fidelizarán como un “Buenos días” dicho con una sonrisa.
Y ¿por qué entonces durante estos años han cerrado más comercios que nunca? Porque el cliente ya no viene. Hay que ir a buscarlo. Y para buscarlo, primero hay que saber (y entender) dónde está.
Muy pocos de estos comerciantes han leído el libro ZMOT de Google e intentan poner un parche a su marketing de siempre con ‘algo’ parecido a un esbozo de marketing online. En definitiva, quieren ‘maquillar’ o ‘arreglar’ su marketing de retail. Lo que no entienden es que esto ya no se puede arreglar. Tenemos que cambiarlo completamente. No existe otra forma más que cambiar la mentalidad del retail de raíz. No hay manera de conectar con un consumidor hiper-conectado si no es estando hiper-conectado como negocio. No existe otra manera de captar leads si no es siendo consciente de que este consumidor se levanta, vive y acuesta con un dispositivo que le permite comparar, criticar, bendecir, hacer showrooming o lo que le dé la gana; antes, durante y después de visitar nuestras tiendas.
“We’re in the midst of a profound structural shift from physical to digital retail. And it´s happening faster than we could have imagined” -Jeff Jordan
En la imagen podemos ver que no es sólo un problema del pequeño comercio. Las grandes superficies también están afrontando un cambio profundo. Sus “gigantes” superficies cada vez más se usan como puntos de recogida de algo que el cliente ya ha visto, comprado y pagado por Internet. Los miles de metros de exposición de ropa cada vez son recorridos por menos gente.
Después de haber desatendido clamorosamente durante años el canal digital, hoy El Corte Inglés busca a la desesperada, recuperar el tiempo perdido con alianzas con otros players europeos que le permitan competir con el gigante Amazon.
Por supuesto que no perdieron tiempo intencionalmente. El primer y principal escollo que tienen que superar los directivos de todas las tiendas físicas, es la bajísima o nula formación tecnológica con el que salen a competir a un mundo cada vez más salvaje como es el mundo online.
Son muchas y muy complejas las cosas que hay que tener controladas para poder competir de forma viable en un mundo donde tu competencia no está a un metro; sino a un click.
Pero ahora ya no valen paños calientes. Y eso los aterra. Las inversiones que tienen que afrontar son grandes. Pero la opción a no querer asumirlas ya no es perder cuota de mercado. Es sencillamente, desaparecer.

